LA CONSPIRACIÓN
Al llegar ante la
presencia de Padre, Wzn se sintió orgulloso. No era
habitual que El llamase específicamente a un miembro de la Sociedad. Sabía que
algún gran honor le estaba reservado.
—Wzn – Dijo padre con el rostro grave. – Debes cumplir una
importante misión.
Padre era el único en poseer rasgos faciales reconocibles en la Sociedad.
Quizá se debía a que era solo un gran rostro o quizá era por algo más que los
otros seres no llegaban a comprender. En Wzn y los
otros miembros de la Sociedad apenas si se adivinaba una boca o una nariz en
sus rostros. Pero a ellos, al igual que a Padre los envolvía un halo luminoso
que expresaba sus sentimientos.
—He logrado
descifrar un mensaje proveniente del tercer planeta – Continuó Padre y su
rostro se opacó ligeramente. Wzn sabía que eso
significaba malas noticias. – Por algún motivo, incomprensible para nuestras
mentes, han decidido invadir nuestro planeta y destruirnos. Sabes muy bien que
ellos poseen el extraño concepto de guerra y que eso los induce a invadir
territorios ajenos para apropiarse de sus riquezas. Esto es causado por la
necesidad de satisfacer otro concepto: Poder. Al parecer ellos consideran que
tener más riquezas, acrecienta su poder.
Yo sé que esto resulta inimaginable para los miembros de nuestra Sociedad.
Nuestra evolución intelectual nos coloca muy lejos de cualquier sentimiento
beligerante. Nuestra Sociedad se encuentra basada en la paz y el equilibrio.
Sin embargo, esto no nos impide defendernos si es necesario.
Wzn, he construido una nave
transportadora. En ella viajarás junto con un arma que al ser lanzada contra el
tercer planeta lo destruirá por completo. Debemos realizar esta misión antes de
que ellos lleguen. Prepárate para tu gran viaje.
—Jamás he estado
en una nave transportadora. ¿Qué es? No necesitamos transportarnos en naves.
Basta con pensar en el lugar al que queremos ir para encontrarnos de inmediato
allí.
—Sin embargo
resultaría imposible hacerlo para llegar al tercer planeta. La distancia es muy
grande. Por otro lado, no seríamos capaces de transportar el arma.
—¿Cómo utilizar la nave transportadora? ¿Qué hacer con el
arma?
—Sabes muy bien
que tengo la capacidad de grabar en tu memoria cualquier tipo de conocimiento.
¿Qué temes?
Wzn se sintió ligeramente
ofuscado.
—Es mucha la
responsabilidad.
—Por eso confío
en ti. Sé que eres el más adecuado para esta misión. Ahora, mírame fijamente a
los ojos.
Wzn lo miró y de inmediato
todo lo que necesitaba saber para cumplir con su cometido formaba parte de sus
conocimientos.
—Mañana partirás.
El rostro de Padre se esfumó rápidamente, dejando solo en el Salón de las
Estrellas a Wzn. Este se quedó unos segundos inmóvil,
sin saber a dónde ir; luego se dirigió preocupado a su cubículo.
Durante el trayecto no dejaba de pensar en la mejor manera de informarle a
su esposa. Era un gran honor, sin duda… pero también un trabajo peligroso.
Mzx se encontraba
preparando la cena. Buscó el envase de drosófilas
cantarinas para terminar de sazonar la ensalada de lianas algodonosas (la
favorita de Wzn) y encontró que apenas si había unas
pocas para terminar su plato.- Debo pasar por el abastecimiento para comprar
más drosófilas. – Se dijo.
En ese momento oyó abrirse la puerta. La luz de Mzx
se acentuó por la felicidad y dejando la cocina, se dirigió al encuentro de su
esposo; tenía una importante noticia que comunicarle. Sin embargo la intensidad
de su luz bajó al ver que Wzn tenía un ligero tinte
azul, indicio de preocupación.
—Preparé lianas.
– Dijo para controlar sus ganas de preguntarle por la razón de su color.
Prefería no parecer entrometida. Por otro lado, no existían secretos entre
ellos. Sabía que él terminaría por contarle el motivo de su preocupación.
—Padre me recibió
hoy.
Ella sabía que eso significaba algo importante, y en su Sociedad importante
era sinónimo de positivo. ¿Por qué entonces Wzn
estaba azul?
El se acercó suavemente y le tomó de las manos.
—Tengo una grave
misión que cumplir. Muy arriesgada pero vital para todos nosotros.
Y le contó todo.
La luz de Mzx también tomó un tono azuloso, inclusive más intenso
que el de Wzn. El jamás había salido de la Sociedad,
menos había visitado otro planeta (al igual que los otros miembros por cierto) ¿Cómo
sería capaz de viajar en una nave? No obstante ella confiaba en que las
decisiones de Padre siempre eran las más idóneas. El se veía forzado a actuar
de manera tan radical debido a la desagradable situación creada por los crueles
seres del tercer planeta.
–¿Por qué quieren destruirnos los seres del tercer planeta?
Era más una queja que una pregunta. Desde niños, todos los seres de la
Sociedad sabían lo peligrosos que era el tercer planeta, lleno de seres
extraños e irracionales. Se le consideraba un sub-mundo en el cual se nacía
como castigo. ¿Por qué deseaban destruirlos los seres del tercer planeta?
Porque simplemente eran los seres del tercer planeta. Nada bueno emanaba de
ellos.
Comieron en silencio, Mzx se disculpó por las
pocas drosófilas en la ensalada. Wzn
contestó que estaba bien, que como todo lo que ella hacía obviamente estaba
bien. Fueron a dormir sin que ella le contase que esa mañana había recibido la
autorización para encargar un hijo, su primer hijo.
El sueño de Mzx fue interrumpido por la extraña
sensación de ser vigilada. Una débil tercera luz le indicó la presencia de
alguien más en la habitación. Sin tratar de hacer mucho ruido, despertó a su
marido. Wzn se levantó de un salto al ver a ese otro
ser en su cuarto.
—No teman, no les
haré daño.
Por el tono amarillento de su luz, se podía ver que era un anciano.
—Me he atrevido a
entrar aquí pues tengo algo muy trascendental
que decir en cuanto a la supuesta misión de Padre.
El halo del anciano creció hasta envolver a Wzn y
a Mzx. De inmediato todos fueron trasladados a otro
lugar. Era una habitación extraña, llena de innumerables instrumentos que jamás
antes habían visto y de una inmensa pantalla al fondo.
—¿Dónde estamos? – Preguntó Mzx
—Es una parte de
nuestra Sociedad de la cual nadie solo conocemos la existencia Padre y yo. Se
podría decir que aquí se inició la… “vida” de la Sociedad. Déjenme mostrarles
lo que se conoce como una película.
El anciano pasó su mano sobre algunos de los instrumentos y la pantalla se
iluminó. En ella se vio a seres que como Padre tenían rasgos faciales
reconocibles y como los otros seres, tenían cuerpos. Sin embargo, los
individuos de la pantalla no brillaban.
—¿Quiénes son? – Volvió a preguntar Mzx.
— Son humanos,
los seres del tercer planeta.
Los humanos vestían trajes que parecían muy pesados, una especie de
material transparente cubría sus rostros. – Realmente son irracionales. – Pensó
Wzn. - ¿Para qué visten esos trajes que al parecer
les impide moverse con facilidad?
Se encontraban en constante actividad, moviendo pesadas cajas de lo que
parecía ser un inmenso cubículo hacia un lugar árido y polvoriento. Luego
abrieron las cajas en las cuales había piezas de metal de diversos tamaños y
empezaron a unirlas.
—Y lo que están
haciendo, - dijo el anciano – es ensamblar a Padre.
—No comprendo. –
Dijo Wzn.
—Padre es lo que
ellos llaman una máquina de inteligencia artificial. Fue instalado aquí para
estudiar este planeta. Su misión era poner en funcionamiento cuerpos mecánicos
llamados robots y recoger con la ayuda de ellos muestras de terreno, con
propósitos que no soy capaz de comprender.
No puedo negar que padre tiene razón al decir que los humanos son ilógicos
y belicosos. Una guerra entre ellos se inició poco tiempo después de dejar a
Padre aquí. De pronto este planeta ya no
les era de interés y por algunos años
olvidaron a Padre.
Quizá debido a los que ellos llaman aburrimiento, Padre empezó a crear un
mundo en donde él era el líder, algunos humanos objetarán que esto es imposible
que ocurra con una máquina, lo cierto es que Padre creó esta sociedad virtual
en la que ahora nos encontramos.
—¿Sociedad virtual? ¡Es lo más absurdo que he escuchado en
toda mi existencia! – Reaccionó Mzx. - ¡Somos reales!
¡Nacemos, envejecemos, morimos! ¿Cómo puedes decir algo así? ¡Tú no estarías
aquí si eso fuera cierto! ¡Padre no puede haberte creado! ¡Eres solo un anciano
que ha perdido la razón!
—Soy lo que los
humanos llaman el sistema de seguridad de la máquina de inteligencia
artificial. Padre no puede nada contra mí. He sido creado para que pase lo que
pase, yo defienda a los humanos.
—No es posible,
no es posible. – murmuraba Mzx.
—Quiéranlo o no
ustedes son él y él está en todos los miembros de la sociedad. No tenemos
cuerpo, no somos seres vivos, apenas un reflejo de Padre.
Wzn durante todo ese tiempo
permaneció en silencio, pensando que
muchas cosas que nunca comprendió sobre el funcionamiento de la Sociedad ahora
cobraban sentido.
—La guerra ha
terminado. – Prosiguió el anciano. – Hay paz en el tercer planeta, sus sociedades
vuelven a trabajar en conjunto y han decidido volver por el material que
olvidaran hace años. Pronto vendrán a desconectar a padre.
—¿Qué significa eso? – Preguntó Wzn,
rompiendo su silencio.
—Que las piezas de
Padre serán desconectadas, así él dejará de funcionar.
—¿Y qué pasará con nosotros? – Agregó Mzx
alarmada.
—Al dejar Padre
de funcionar, no existiremos más.
Un pesado silencio se instaló en la pieza.
—Padre ha
interceptado el mensaje proveniente del tercer planeta, en donde por cierto se
han asombrado al comprobar que después de todo este tiempo él aún muestre
signos de funcionamiento.
El realmente ha creado un arma y una nave transportadora. Los robots
funcionan aún. Te programará Wzn dentro de la nave para
que destruyas el tercer planeta. Mi deber es impedirlo, pero no puedo hacer
nada más que plantearte el problema y dejarte elegir lo que harás. Pero
recuerda, nosotros solo existimos virtualmente, mientras que los humanos tienen
realmente vida.
Mzx susurró tímidamente:
—Pero existimos.
—Pero no estamos
vivos. – Dijo el anciano.
—¡Qué significa estar vivo! ¿Acaso no pienso, acaso no
dudo, no temo? – Agregó Mzx, Asombrada al
descubrirse por primera vez, una faceta
agresiva.
—Quizá podamos
explicar a los humanos quienes somos. – Intervino Wzn.
—Es verdad, es
una opción. Entonces ellos podrían utilizar nuestros conocimientos para su
beneficio.
—Y seguiríamos
siendo individuos. – Dijo alegremente Wzn.
—No, solo
seríamos lo que ellos llaman información. Solo información a su servicio. La
sociedad desaparecería.
Todos volvieron a quedar en silencio.
—Debes decidir Wzn.
El buscó las manos de su esposa. Ella lo miró como nunca antes lo había
hecho, con una mirada tan penetrante que casi fue capaz de ver sus ojos. Ella
dijo firmemente.
—Destrúyelos y
salva nuestra Sociedad, ellos harían lo mismo.
El anciano murmuró “gracias”.